
El Mediterráneo fue testigo del nacimiento de culturas, que en su desarrollo crearon verdaderas formas de estado. Egipto fue la primera civilización con creencias espirituales de trascendencia después de la muerte. Grecia, por primera vez en la historia, valoró más las conquistas intelectuales que las guerreras. Roma al absorber todo el bagaje cultural del Mediterráneo constituyó un imperio de obligaciones y derechos.
La gloria y el arte de Grecia y la grandeza de Roma se vieron enriquecidas por la espiritualidad del cristianismo, también nacido en el Mediterráneo, que dió paso a la cristiandad y a la, posteriormente denominada, cultura de occidente.
La religión judía se vio superada rápidamente por el crecimiento de seguidores de Cristo, lo que levantó el odio contra los cristianos de la zona denominados coptos, primero se los culpó del incendio de Roma y posteriormente en el siglo VII d.C., se provocó dentro de las comunidades cristianas una herejía que dio paso al Islam, pero fue en el periodo histórico conocido como el renacimiento, cuando junto al retorno de las formas clásicas, aparecieron corrientes de pensamiento obsoletas a la metafísica y a la espiritualidad que prometían un mundo feliz, que no llegó nunca, pero si sirvieron de ariete contra la cultura católica (universal), principalmente contra la Iglesia y las monarquías. Las agresivas corrientes crearon una especie de filosofía pagana que nunca buscó la verdad, pero sí presentó una visión idealizada del hombre y del mundo; con ella legaron los parlamentos y las formas liberales, lo científico desplazó a la fe, el deseo se antepuso a la razón atacando a la civilización cristiana por considerarla culpable de todos los males.
Durante la Ilustración se implanta la tecnología de imprenta y de guillotina. Imprenta para divulgar por escrito sus pensamientos y guillotina para cortar la cabeza a los que no lo aceptaban. Este método facilitó la llegada del protestantismo, envenenado por los sefarditas, el ateísmo y posteriormente el terror revolucionado (1793-1794), lo que dio paso a la tiranía democrática. Consecuencia de todo ello, a la cristiandad empiezan a denominarla Europa: nombre de una mortal nacida en Mesopotamia, comprendida dentro de la mitología griega. Vuelta al paganismo, pero esta vez materialista.
En el siglo XIX d.C. aparece el Positivismo, despreciando todo lo que no sea científico, convirtiendo la ciencia en ideología que debía ser aplicada por los jueces. Ciencia, ideología y legislatura, base de los materialismos.
La ausencia de la moral en los pactos unido a la falta de leyes laborales, provocan un desorden económico que convirtió al hombre de negocios en capitalista y al campesino y al artesano en proletarios.
Las injusticias hicieron posible la llegada de los Marxismos, que con sus engaños se hicieron atractivos para las famélicas e incultas masas humanas, que no tardaron en confundir la justicia con el odio vengativo. El fracaso del marxismo convirtió la revolución en tiranía, dejando al descubierto toda la realidad de sus falacias; ante lo cual un grupo de hebreos alemanes renegados de la religión judía trató de salvar lo más científico del socialismo, uniendo las síntesis del marxismo con el psicoanálisis de Freud, en un experimento de la escuela denominada de Frankfurt (psico-marxismo). Se denominó la escuela de Frankfurt porque en esa ciudad alemana es donde se encontraba la escuela que estaban inventando las nuevas teorías del socialismo pensado por Gramsci, que ante la llegada de los muchachos del pintor austriaco tuvieron que desplazarse a los Estados Unidos, donde se establecieron tanto en la costa atlántica como en la del Pacífico, donde les estaban esperando grandes cantidades de ricachones judíos intervencionistas en la economía de los Estados Unidos. Las nuevas teorías del socialismo sustituyen el concepto de la revolución del proletariado por el de la hegemonía proletaria, y el de la lucha de clases por el de la lucha cultural. Su objetivo el de siempre: acabar con la civilización cristiana.
El mensaje de liberalización sexual propuesto por el psico-marxismo, favorecido por la aparición del plan de la píldora anticonceptiva, se extendió entre los niños de papás ricos, deseosos de una vida holgazana, sin religión, sin familia y sin patria, dando lugar al conocido mayo francés de 1968, que rápidamente se extendió por occidente, dejando a su paso toda clase de enfermedades, agrandadas por el consumo masivo de drogas.
El Feminismo lógico y justo de las sufragistas también sufrió las infecciones del nuevo socialismo, menospreciando la feminidad y la naturaleza de la mujer, promulgando consignas tales como: “La maternidad es una trampa que la naturaleza pone a la mujer” y “La familia es un núcleo de perversiones”.
El Transhumanismo, lejos de crear robots como humanos pretende transformar a los humanos en robots; desde su dictadura digital antinatalista no es que haya inventado una vacuna contra las pandemias, todo lo contrario, ha programado una pandemia para poder inyectar tecnología a modo de vacuna, y así hacer posible la disminución de la población mundial mediante la esterilización, la prueba la tenemos en que no inmuniza. Otro fin del transhumanismo, además de controlar el nacimiento humano, pretende tener localizado en todo momento las actividades y movimientos personales. Primero se difunde el miedo, incluso con asesinatos “pandémicos”, después, la falsa idea de evitar las muertes se usa para inyectar la falsa vacuna.
La Posmodernidad pretende que se pierda el sentido de la realidad de todo, haciendo creer que todas las culturas son iguales, que todo es relativo y que todo es como el líquido que toma la forma del envase en el que lo deposites. Por eso es la idea de vivir en pequeñas ciudades (biotopos) multiculturales, sin preocupaciones y sin propiedad privada, de ahí su famoso disparate “no tendrás nada, pero serás feliz”.
La Posverdad obliga a creer que todas las opiniones son iguales por lo tanto hay que respetarlas por igual y los sentimientos deben ponerse por encima de los hechos. Del discurso del método de Descartes, a la frase “pienso luego existo” en la que hay un sujeto sobre el cual se constituye su propio sistema de pensamiento, la han puesto patas arriba: “existo luego pienso” haciendo creer que cada uno debe configurar su propio ser, tal y como su autor percibe, debiendo ser aceptado su desarrollo por toda la sociedad, despreciando la biología.
El Nihilismo, con el fin de destrozar las estructuras sociales, niega toda clase de creencia, incluso elimina las expresiones culturales del lenguaje de las civilizaciones cristianas, mediante la dictadura de lo “políticamente correcto”.
Del III protocolo de Sion “recordar la Revolución francesa, que nosotros llamamos la grande; conocemos como se fraguó porque fue obra nuestra. Desde entonces hemos llevado a los pueblos de una decepción a otra a fin de que renuncien a nosotros mismos en provecho del rey déspota, de la sangre de Sion, que estamos preparando para el mundo entero”. ¿El mundo entero será la globalización?
Del mismo III protocolo.
“Nuestra misión es aparecer como los libertadores del trabajador. Debemos hacerles ver que van a salir de la opresión si ingresan en nuestros ejércitos socialistas, anarquistas y comunistas. Debemos hacerles ver que les ayudamos con espíritu de fraternidad, que estamos animados por esa solidaridad humana que pregona nuestra masonería socialista”.
Por nuestra parte no nos metemos en asuntos de legalidades y de fechas de los Protocolos, lo único que nos ocupa es si se cumplen o no.
El fracaso del marxismo en lo económico, en lo social, en lo cultural y en lo filosófico, le hace inventar nuevas diferencias sociales, esta vez ideológicas y no económicas, para asegurarse el permanente enfrentamiento de sus falsas creaciones sociales, fomentando el victimismo entre las minorías, haciéndolas creer que siempre han sido maltratadas por los cristianos blancos heterosexuales europeos.
Las élites globalistas diseñan y expanden pobrezas, hambrunas, incultura y desorden a nivel mundial, para que la gente desanimada reclame soluciones también mundiales (globalización).
“Tendremos un gobierno a nivel mundial, guste o no. La única cuestión será saber si se construirá por conquista o por convencimiento”. (Paul Warburg. -C.F.R.).
Al que se le considera padre del proyecto de la Unión Europea nos dejó escrito: “las razas blancas de Europa deben ser destruidas y remplazadas por una raza euroasiática de negroides que sea fáciles de controlar por la clase dirigente”. (Richard Coudenhove-Kalergi).
Este siniestro personaje, lógicamente masón, propone para destrozar Europa (la cristiandad) que debe soportar una emigración masiva y prolongada para acabar con la unidad cristiana europea remplazándola por un pluralismo cultural de varias religiones.
Del VI protocolo de Sion:
“Para arruinar la industria de los gentiles y activar la especulación, favoreceremos el amor al lujo. Aumentaremos los salarios lo que no proporcionará ventaja alguna a los obreros, puesto que, al mismo tiempo, elevaremos los precios de todos los géneros de primera necesidad, con el pretexto de las malas cosechas”.
Esto explica claramente el porqué de la subida del S.M.I., a la vez que la inflación, con el pretexto de las guerras.
“Un caballo no se puede descaballar, un tigre no se puede destigrar, pero un humano si se puede deshumanizar”. (José Ortega y Gasset).
Carlos Rodríguez.
Jefe Nacional del T.N.S.