CAOS Y BARBARIE (PROTOCOLOS, AGENDA Y GLOBALIZACIÓN). Por Carlos Rodríguez

CAOS Y BARBARIE (PROTOCOLOS, AGENDA Y GLOBALIZACIÓN). Por Carlos Rodríguez

 

 

Las afamadas y criminales agendas que maneja el gobierno marcan el ritmo a seguir para provocar un caos a nivel mundial, y de esta forma conseguir que la gente reclame la implantación de un gobierno también mundial, con la estúpida creencia de que ello es la única solución. El N.O.M. será la esclavitud de la deshumanizada humanidad.

 

“Tendremos un gobierno mundial guste o no, la única cuestión será la de saber si este será construido por conquista o por consentimiento” (Paul Wartburg.- Miembro del C.F.R. Council on Foreign Relations (CFR)).

 

Estamos en épocas de superproducción y aunque parezca mentira padecemos alarmantes situaciones de injusticia y pobreza debido a la falta de poder adquisitivo de los trabajadores. Paradójico, pero muchos no pueden adquirir los productos que ellos mismos fabrican.

 

En lo que llamamos primer mundo hay toda clase de factores para que las personas puedan vivir bien… y hasta cómodamente: materias primas, mano de obra, tecnología, científicos, pero al no tener las familias los ingresos suficientes para adquirir la producción agropecuaria e industrial sigue habiendo escasez, pobreza y en algunos casos miseria.

 

El sector primario (ganadería, agricultura, pesca y minería) es necesario para existir y el secundario (industria) es necesario para vivir. Pues bien, en estos sectores como en el resto, los productores al ganar dinero por su trabajo se convierten también en consumidores, por lo que cuando el trabajador es justamente remunerado, también es más generoso a la hora de gastar dinero.

 

Del sexto Protocolo de Sión - “Aumentaremos los salarios, lo que no supondrá ventaja a los obreros, porque también elevaremos los precios de los productos de primera necesidad”.

 

Lo citado supone que de una forma más o menos directa, se consiga que el dinero retorne a las empresas pagadoras aumentados los precios mediante ganancias e impuestos. Lo que en realidad hacen las empresas “pagadoras” de las nóminas es anticipar los salarios.

 

La inflación (el impuesto más canalla e hipócrita que soportan los trabajadores) se produce cuando hay más dinero en circulación que ofertas de bienes de consumo, cosa que es aprovechada por los mercados para subir los precios. El aumento de precios sin aumento de salarios produce desequilibrio económico que baja el valor del dinero.

 

Del tercer Protocolo de Sión- “El hambre le otorga al capital derechos sobre los trabajadores, manejaremos a las multitudes explotando el odio envidioso que resulte de la miseria”.

 

Los globalistas hacen creer que los parados son una remora para los trabajadores en activo del mismo modo que también hacen creer que las máquinas son una auténtica maldición que reduce el número de puestos de trabajo fomentando el malestar social y promoviendo una nueva lucha de clases trabajadores en activo contra desempleados.

 

Los medios financieros provocan la necesidad del consumo cuando interesa aumentar la producción, y por el contrario cuando hay exceso de producción, destruyen este exceso de producción para no bajar los precios. El precio del producto es inversamente proporcional a la abundancia. Todo esto fomenta el odio, el hambre y la miseria, campo perfecto para el fomento del caos.

 

Del cuarto Protocolo de Sion.- “Hay que arrancar del espíritu la conciencia de Dios, sustituyéndola por cálculos aritméticos y por necesidades materiales de la vida”.

 

A los mercados, siempre insensibles, no les importa la diferencia entre el bien y el mal, solo les interesa la relación entre beneficios y pérdidas. En el marxismo la persona es una herramienta más de la producción y en el liberalismo un número más de la economía.

 

No debemos creer que las nuevas políticas de reducir el tiempo de trabajo son para evitar fatiga al trabajador, lo hacen para reducir la producción y no tener que ajustar precios a la baja y de paso herir de muerte al pequeño comercio y a la pequeña empresa que no podrían cerrar antes de la cuenta por falta de medios económicos; esto crearía un nuevo horario comercial que sólo favorecería a las grandes superficies en manos del sionismo.

 

Del primer Protocolo de Sión.- “En política no dudaremos en confiscar la propiedad privada”:

 

A causa de lo citado anteriormente desaparecerá la pequeña y familiar propiedad privada y con ello el patrimonio también familiar, lo que llevaría a la cómoda implantación del contenido en la estúpida frase “no tengo nada, pero soy feliz”.

 

“Cuando la barbarie triunfa no es gracias a la fuerza de los bárbaros sino a la capitulación de los civilizados. - Antonio Muñoz Molina (Escritor y académico español)”.

 

 

Carlos Rodríguez

Jefe Nacional del T.N.S.