Los comunistas imponen la destrucción de monumentos y la placa de homenaje a los caídos de Jumilla. Verdad Histórica en Jumilla.

Los comunistas imponen la destrucción de monumentos y la placa de homenaje a los caídos de Jumilla. Verdad Histórica en Jumilla.
El concejal comunista Benito Santos, puño en alto, símbolo del odio y la violencia marxistas.

Recientemente, según informa la prensa,  el Ayuntamiento de Jumilla ha iniciado, instigado por la organización comunista Izquierda Unida, la destrucción de símbolos que representen el Estado Nacional, y recuerden a jumillanos asesinados por bandas de milicianos marxistas, predecesores ideológicos de los comunistas actuales. 
Si los primeros en el tiempo se dedicaron a asesinar a sus adversarios políticos, personas religiosas y destruir el patrimonio artístico y  religioso, sus herederos ideológicos se dedican a destruir la historia, asesinar el recuerdo de sus víctimas e intentar borrar sus crímenes. Todo ello amparados en una sectaria ley de Memoria histórica que nada tiene de histórico, que sólo busca la criminalización de todos los adversarios políticos del marxismo criminal.

Desde la Falange recordaremos siempre, y ayudaremos a los jumillanos a recordar la historia de crímenes y terror que los rojos impusieron en esta ciudad. 

En primer lugar, en la Iglesia de El Salvador de Jumilla aparece una placa que recuerda a 9 jumillanos y a José Antonio Primo de Rivera, todos ellos Caídos por Dios y por España. Dicha placa será destruida en breve si se cumplen las amenazas del ayuntamiento.

Estos son los nombres que aparecen en esa placa que pertenecen a personas que fueron asesinadas por los marxistas en los primeros meses de la Cruzada: 
Jesús Martínez Eraso era un estudiante de 18 años, afiliado a Falange, que fue detenido el día 16 de marzo de 1936 (¡¡¡4 meses antes del Alzamiento!!!), y ese mismo día sacado a la fuerza del cuartel de la Guardia Civil por  una banda armada de marxistas y torturado y asesinado, dejando su cadáver abandonado en la calle. Entre sus asesinos estaban Blasa Herrero Guardiola, alias la Zahoriza, Francisco Martínez López y Diego Simón Moya.

Juan Gomáriz Palazón era un peón agrícola de 29 años, afiliado a Falange, que fue detenido el 23 de julio de 1936 por bandas armadas comunistas en Murcia y llevado a Jumilla, en donde se le fusiló a las afueras de la ciudad.

José Martínez Martínez tenía 33 años el 9 de agosto de 1936, sin afiliación política, cuando una banda armada de miembros del partido comunista, dirigida por Ramón Fernández Baeza, lo sacó de su domicilio y lo llevó al cuartel de la milicias, de donde, tras torturarle, fue sacado para fusilarle en la plaza del Rey don Pedro. Dejó 7 huérfanos. Sus asesinos fueron Salvador y Juan Gil Lucas, y Juan Gómez Ruíz.

Domingo Navarro Carrión, que fue peón agrícola, de 72 años, de ideas políticas conservadoras, se encontraba el 9 de agosto en la fonda de la localidad cuando milicianos comunistas le detuvieron para llevarle al ayuntamiento de la ciudad. Tras interrogarle y torturarle, fue llevado por los milicianos José Sánchez, alias el Tuerto Judas, y Juan Antonio Sagrado, alias el Forastero, al paseo de la Asunción, en donde le dispararon por la espalda en varias ocasiones.

Alfredo García Mira era un comerciante de 37 años, afiliado a Falange, fe detenido en una finca de su propiedad el 15 de agosto por Antonio Martínez Pérez, alias Paito, Juan Guardiola Molina, alias Zorro, y Pascual Hernández Gómez, alias Urdiel, milicianos comunistas de Jumilla, que en el traslado a la localidad lo asesinaron tirando su cuerpo a la cuneta en el kilómetro 1 de la carretera de Yecla a Jumilla. Dejó 3 hijos huérfanos.

Diego Cerezo Bernal-Quirós era empleando municipal, y simpatizante del partido monárquico Acción Popular, por lo que fue detenido el 24 de agosto de 1936, y conducido por los milicianos comunistas Juan Martínez Guardiola, Julio Martínez Molina, y Salvador García, alias Marino, a la carretera del puerto de la Losilla a Yecla, en donde lo asesinaron y abandonaron el cadáver.


Pedro Luis Pérez de los Cobos tenía 48 años, y había sido concejal conservador en 1931, lo que le valió ser detenido el 31 de agosto de 1936, en su finca de Pinarejos, por una banda armada formada por varias milicianas, entre ellas Blasa Herrero Guardiola, alias la Zahoriza, y milicianos entre ellos los "Panza Morena", padre e hijo, Fernando Iniesta, alias el Capullo, y el "Peseta". Fue llevado al cuartel de las milicias, torturado y más tarde llevado por la carretera de Murcia  en donde se le asesinó y abandonó el cadáver. 

Otros asesinados

Pero no todas las víctimas de las matanzas de las bandas armadas de milicianos comunistas, anarquistas y socialistas son recordadas en la placa de la Iglesia de El Salvador. Otra decena de personas sufrieron la persecución, tortura y asesinato a manos de los predecesores ideológicos de quienes quieren que, por ley, se borren sus crímenes y se convierta en culpables a sus víctimas:

Pedro Cutillas Sánchez, de 22 años, mecánico y afiliado a Falange, que fue detenido, sacado de la cárcel por una turba marxista, torturado y asesinado también el 16 de marzo de 1936, junto con Jesús Martínez Eraso. Entre sus asesinos estaban Blasa Herrero Guardiola, alias la Zahoriza, Francisco Martínez López y Diego Simón Moya.

Constantino Porras Tomás, de 74 años, propietario, asesinado en el asalto a su finca, también el 16 de marzo de 1936, por una banda armada formada por militantes marxistas entre los cuales estaban Blasa Abellán Gómez y Juan Coloma Navarro.

Cayetano García Martínez, de 41 años, sacerdote, detenido el 15 de agosto en Lorquí, de donde una banda de milicianos armados lo trasladaron a Jumilla, y tras torturarle en el ayuntamiento lo condujeron hasta la carretera de la Venta del Olivo en donde lo asesinaron. Formaban entre los asesinos Pedro Ceferino y Ángel Calvache.

Roberto Bernal Pérez, de 42 años, empleado municipal, detenido también en Lorquí, por la misma banda que el anterior, asesinado por los mismos criminales en el mismo lugar. Dejó una hija huérfana.

Juan Ochando González era un peón agrícola, de 49 años, que fue detenido frente a la puerta de Correos de Jumilla el 9 de agosto de 1936 por la misma banda que asesinó a José Martínez Martínez, dirigida por Ramón Fernández Baeza, que lo llevó al cuartel de la milicias, de donde, tras torturarle, fue sacado para fusilarle en el paseo de la Asunción. Sus asesinos fueron José Sánchez, alias el Tuerto Judas, y Juan Antonio Sagrado, alias el Forastero. Dejó 6 hijos huérfanos.

Francisco Pérez Ruiz era panadero, de 38 años, afiliado a la Derecha Regional, que fue detenido en Murcia y llevado a la sede del Partido Comunista en Jumilla, donde fue interrogado y torturado, y más tarde se le llevó a las escaleras de la Estación, en donde fue asesinado.  Los asesinos eran los militantes comunistas que le trajeron desde Murcia.

Manuel Sánchez Molina tenía 50 años, era agricultor y afiliado a la Derecha Regional. El 2 de octubre de 1936 fue sacado por una banda armada de milicianos marxistas, y llevado al cuartel de milicias. Tras interrogarle, fue llevado a la carretera de Jumilla a la Venta del Olivo, en donde le dispararon y dejaron por muerto. Herido llegó hasta su domicilio, en donde falleció al día siguiente por las heridas producidas por armas de fuego.  Entre sus asesinos estaban Cecilio López,  Manuel Cuartillo, y un tal Calero.

Evedesto Vidal Ferri, de 22 años, sin filiación política conocida, vecino de Pinoso, en Alicante, asesinado en la carretera del Puerto de La Losilla a Yecla.

Francisco Belda Beltrán, minero de 40 años, derechista, y vecino de Hellín, Albacete, que fue asesinado en la carretera a Minateda. 

Estas personas, asesinadas por causa de su ideología política o práctica religiosa dejarán de ser recordadas en Jumilla gracias a una ley sectaria y a la insistencia de los comunistas en que ese instrumento de odio contra sus enemigos, contras quienes sufrieron sus crímenes o contra quienes les vencieron, evitando que pudieran seguir perpetrándolos, sea aplicado cuanto antes. 

El separatista es muy ignorante y muy osado, por Javier García Isac  

El separatista es muy ignorante y muy osado, por Javier García Isac  



Todos sabemos y conocemos los delirios de grandeza del separatismo. Todos conocemos su complejo de victimismo y a la vez de superioridad, conocemos sus orígenes profundamente racistas e incluso también sabemos que son capaces de tergiversar la historia, de manipularla si eso sirve a sus intereses, si sirve a la causa. Lo que hasta el momento desconocíamos era también su ilimitada capacidad de inventiva, yo me atrevería a decir incluso su capacidad de originalidad.

A las mentiras habituales a las que estamos acostumbrados, se suman ahora cuestiones que deberían ser de estudio en cualquier postgrado de psicología. El presidente autonómico catalán se fue de gira a las américas, se fue de bolos. Sabemos que Cataluña es una comunidad quebrada, pero siempre se encuentran algunos eurillos para promocionar el “procès”. Lo cierto es que tuvo poco éxito de público, pero sí mucha repercusión mediática dado el alcance de sus declaraciones. Puigdemont se atreve con todo, intentó darnos una lección magistral de historia que nos cogió por sorpresa. Esperábamos las típicas declaraciones de España nos roba, el caso Palau es cosa del PP, no existe clan Pujol, solo una familia con suerte y un abuelo, el Florencio, que, aunque era analfabeto, esto de los números se le daba muy bien, esperábamos la retahíla de frases hechas, vacías y grandilocuentes que solo impresionan a un público fiel, convencido y analfabeto con el que es muy difícil mantener conversación alguna. Puigdemont anunció que Cataluña es el país más grande del mundo, que su parlamento el más antiguo de la historia, con muchos más años que el británico y por supuesto que el leonés y no contento con todo esto, nos amenaza diciendo que la independencia es un hecho irreversible y el referéndum inevitable. Sigo pensando que para qué quieren referéndum si dan por realizada la independencia, si salga lo que salga, según ellos, la independencia es irreversible. Es contradictorio. Queremos que votes, pero la decisión ya la tenemos tomada.

He de confesarles que al escucharle pensaba que era una broma de genial José Mota o que formaba parte de algún programa humorístico de la televisión. Esperé algunos segundos que se me hicieron eternos, donde pude comprobar que el tema iba en serio. Hace algún tiempo, otros iluminados del “ambiente” ya apuntaban maneras cuando afirmaron que Cristóbal Colon era catalán y que hasta Miguel de Cervantes también nació en esa comunidad. Todo forma parte de lo cateto de sus dirigentes, de sus aires de grandeza y de su aldeanismo periférico más pueril. Cataluña es una región grande, enorme, importante, sin tener que recurrir a mentiras, tergiversaciones y ocurrencias mesiánicas de cualquier tarado. Cataluña no necesita inventarse nada para ser lo que es, no necesita hablar de historias que nunca sucedieron. Eso solo perjudica su imagen y la empequeñece. No sé si el exalcalde Puigdemont se cree todo lo que dice, yo lo achaco más bien a la medicación que debió tomar, posiblemente mezclado con algo de alcohol, a la altura y a lo lago y cansado del viaje, solo así se explicaría la sarta de gilipolleces e imbecilidades que soltó en la universidad useña. Alguien de su gabinete debió impedir que hablara en tal estado. Lo digo de corazón, este tipo de cosas ni le benefician a él ni al “procès”.

Sabemos que la ignorancia es osada. El separatista es muy ignorante y muy osado. La mentira puede ser por ignorancia o puede ser por maldad. Cuando es por maldad, los fanáticos del engaño son una fábrica de generar ignorantes osados y que son la masa de borregos que creen los embustes sin cuestionarse nada. Necesitaremos varias generaciones de personas educadas en otro contexto para revertir la mentira. Hoy nos reímos de las locas y absurdas declaraciones de Puigdemont, en veinte años, estas declaraciones se habrán convertido en verdades absolutas e indiscutibles. El separatismo no tiene prisa, es un plan a medio y largo plazo. Ahora la fruta está ya madura.

Acabar con la España Católica, por católica y por española (Intervención de Jesús Muñoz en Radio Inter) Texto y Audio

Acabar con la España Católica, por católica y por española (Intervención de Jesús Muñoz en Radio Inter) Texto y Audio


 
El tema a debatir era el siguiente:  
¿Creen que hay un proyecto de los ateos y la extrema izquierda radical para acabar con la Semana Santa? 
Fecha: 16.04.2017  
Creo que existe ese proyecto, no solo para acabar con la Semana Santa, sino para acabar con todo lo que representa la Iglesia Católica, a la vez que se acaba con la patria española. Catolicismo y España, realidades e identidades siempre unidas e incuestionables. Pocas o ninguna nación en el mundo han hecho tanto por el catolicismo como España, y eso es algo que los enemigos de ambas, enemigos internos y externos, y por lo tanto de la verdad, no perdonarán nunca.


Hubo un primer intento hace más de ocho décadas que fue repelido y contestado valiente y enérgicamente, como ha hecho casi siempre el pueblo español, porque los españoles de entonces lo evitaron con las armas en la mano, y ahora estamos contemplando, pasivos, este segundo intento que estamos viviendo, aparentemente menos violento, pero igual de destructivo, y qué tiene más posibilidades de prosperar porque no tienen a casi nadie enfrente. 

Los ataques en la calle y desde las instituciones democráticas a las tradiciones católicas españolas cada vez son más abundantes y consentidas. Recordemos que en este mismo programa hemos debatido recientemente de la Drag Queen del Carnaval de Canarias o de las fiestas del Zurullo Gay, dónde se ataca directa y legalmente a los sentimientos católicos, actos bendecidos por derecha e izquierda. Recordemos también como se desvirtúan o prostituyen las cabalgatas de Reyes, o como se retiran los Belenes de Navidad en sitios oficiales, o como hay prohibiciones de que el ejército acompañe o tenga protagonismo en actos religiosos, en procesiones, que no se celebren misas en la entrega de despachos en academias militares, como en la Escuela Naval de Marín,…por cierto, todo esto último decretado por Carmen Chacón, de la que parece está prohibido decir verdades porque haya fallecido recientemente, paradójicamente, un domingo de Ramos. 

Esta Semana Santa ha coincidido con dos aniversarios que tienen mucho que ver con el ataque constante que sufre la Iglesia Católica y España. 

Por un lado, se han cumplido 86 años de la proclamación de ese régimen de libertades, eso dice todo el sistema, incluso legisla con la Ley de Memoria Histórica como arma contra los que se oponen a ese mantra democrático, que fue la Segunda República. Una Segunda República que llevó en primera instancia a la quema masiva de iglesias y conventos, y en segunda instancia, unos años después, al genocidio de católicos, incluidos una decena de obispos, varios miles de sacerdotes, monjas y seminaristas, y decenas de miles de católicos de a pie. Segunda República de la que se sienten herederos y a la que elogian toda la izquierda y el separatismo. 

Se han cumplido también 40 años de la legalización del Partido Comunista de España, que no lo legalizó Podemos, si no los siniestros UCD y Adolfo Suárez, de los que se sienten herederos Ciudadanos y el Partido Popular. Ese PCE causante de la Guerra Civil, con el resto de la izquierda y el separatismo, y con ellos culpable de muchos de esos crímenes que acabo de comentar del Frente Popular contra los católicos, con el genocida Santiago Carrillo a la cabeza, al que el máximo dirigente, primero de Alianza Popular, y luego del Partido Popular, Manuel Fraga, bendijo en el club siglo XXI, con la aprobación del Rey Juan Carlos. 

Esa bendición por parte de todo el sistema, por supuesto, derecha incluida, de la Segunda República y del PCE, y con ella de los crímenes cometidos contra España y el catolicismo,…esa bendición está muy relacionada con los ataques en la Madrugá de Sevilla, y con otros ocurridos por toda España esta Semana Santa que se están silenciando oficialmente. Y muy relacionada con qué estos ataques queden sin el castigo adecuado e incluso queden impunes mientras se persigue duramente a los patriotas y a los católicos. 

A ver si estos hechos al menos sirven para hacernos reaccionar y comprender que estamos en una guerra, una guerra distinta, de momento, a la de hace 80 años, donde solo golpea un bando y donde todos, incluido el otro bando, financiamos a los que quieren exterminarnos, por católicos y por españoles.

@sindicatotns     
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Esta fue la intervención radiofónica del pasado domingo 09/04/2017 del Jefe de Información y Prensa del Sindicato Trabajadores Nacional Sindicalistas, Jesús Muñoz, en el programa debate “Sencillamente Radio” de Radio Inter de Madrid (programa que se emite todos los domingos de 08:30 a 11:30 horas en esa emisora en el 918 de AM, 93,50 de FM y en Internet:  http://www.radiointer.es/ 

Audio de la intervención:
http://www.ivoox.com/sencillamente-radio-16-4-2017-intervencion-jesus-munoz-acabar-audios-mp3_rf_18164526_1.html

Os recordamos que ya podéis escuchar el audio del programa entero de este día, el audio de esta intervención de Jesús Muñoz y el audio del editorial de Rafael Nieto.   
Los audios los tenéis en    

Y nos complace enormemente comunicaros que gracias a la gran labor de documentación y recopilación que está desempeñando nuestro camarada Miguel del Pozo, ya tenéis acceso a buena parte de los programas de “Sencillamente Radio”, sobre todo a los editoriales del director del programa, Rafael Nieto, y a las intervenciones de Jesús Muñoz, Jefe de Información y Prensa del Sindicato TNS, en este programa.      
Este trabajo de recopilación no ha terminado, así que os aconsejamos que toméis nota del canal de Ivoox para seguirlo periódicamente, o mejor aún, que os suscribíais al mismo, ya que va a seguir renovándose continuamente.    
Este es el enlace al canal con los diferentes podcast:     

 http://www.ivoox.com/escuchar-radio-intercontinental-radio-inter_nq_84451_1.HTML

De nombre, Mohamed, por Fernando Paz

De nombre, Mohamed, por Fernando Paz


En el año 2030 en el conjunto de Europa residirán unos 100 millones de musulmanes. Si Turquía hubiera entrado para entonces en la UE, la suma de musulmanes en la Europa comunitaria rondaría los 200 millones.
Resulta muy significativo que en Bruselas, la capital de Europa, el nombre más utilizado para los recién nacidos sea Mohamed. Y que de sus 1.2 millones de habitantes, apenas el 25% sea belga de origen. Más del 50% son extracomunitarios, en buena medida, musulmanes. 

En el Reino Unido hace ya tiempo que Mohamed encabeza los antropónimos en los paritorios, y que la religión más practicada es el islam. Pero eso es poca cosa para lo que nos aguarda. Si no revertimos la situación, en unos pocos años, Europa se habrá convertido en un continente musulmán.
La cuestión migratoria
Una parte de la población musulmana lleva instalada en Europa desde hace décadas. Está compuesta por aquellos que marcharon a la metrópoli tras la descolonización de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. En general, se integraron sin plantear graves problemas de identidad ni de orden en las sociedades de acogida. La mayoría de ellos provenían del norte de África, Marruecos, Túnez y Argelia; muchos incluso abandonaron su religión y hasta sus costumbres, adoptando los usos secularizadores propios de las sociedades europeas de la época.

Cosa distinta ha sido lo que ha venido más tarde. La afluencia de emigrantes con carácter masivo ha propiciado que quienes alcanzan Europa, reproduzcan en el nuevo territorio - al amparo de los dogmas multiculturales -las sociedades de origen, al margen de las normas que rigen en él. 
La última oleada, impuesta sobre una población europea que veía su llegada con no poco recelo, ha sido filtrada como si de refugiados se tratase, cuando en realidad estos constituyen apenas una pequeña parte del total de desplazados, en torno al 10%: procedentes de diversas partes de Oriente Próximo y del norte de África, la mayoría son emigrantes de carácter económico. El relato humanitario ha sido elaborado para que la población occidental acepte su llegada masiva, pero parece estar perdiendo consistencia ante la evidencia de su falsedad. 

El problema demográfico europeo
Los musulmanes que llegan a Europa suelen ser jóvenes, en edad de producir y reproducirse; la media de edad en el conjunto de Europa está en torno a los 32 años, frente a los 40 de la Unión Europea. 

Italia, Grecia, España y Francia son los países con más de un 5.5% de población mayor de 80 años; en parte debido al aumento de la esperanza de vida -España está en el pelotón de cabeza de los países del mundo, y Madrid es la región europea con mayor esperanza de vida-; y en parte debido a la bajísima natalidad: la consecuencia es que nuestra población resulta ser, junto con Japón y Eslovenia, la más vieja del mundo. 

Las tasas de natalidad europeas son completamente insuficientes para asegurar la reposición de la población. La caída en picado de las últimas décadas constituye un problema en sí mismo. En España, la situación es tal, que las pensiones –un tema particularmente sensible por cuanto cada vez afecta a mayor cantidad de habitantes- se están recalculando sobre una base más amplia de la vida laboral a fin de evitar la confesión de que, en realidad, se están reduciendo.  

Resulta evidente que dicho problema demográfico es un problema, sencillamente, de supervivencia. Que no tiene relación alguna con la pobreza; al contrario, los países más pobres tiene tasas superiores de crecimiento poblacional. Y tampoco las clases más favorecidas presentan en Europa tasas de crecimiento mayores que las más deprimidas económicamente. La baja natalidad se ha convertido en la costumbre de una sociedad hedonista. 

Una población joven y fértil 
El estado de la demografía europea no invita precisamente al optimismo, pero la emigración islámica hace el panorama mucho más sombrío.  

En Francia, por ejemplo, la tasa de fertilidad es de 1.8 hijos por familia, lejos de los 2.1 necesarios para asegurar la supervivencia, lo que ha dado por resultado que el 30% de la población menor de 20 años sea musulmana. Lo que no parece extraño: en el país vecino, la tasa de las familias musulmanas es de 8.1, multiplicando por cuatro la de la población nativa. 

Pero la fertilidad francesa no es, ni mucho menos, la más baja de la UE; el Reino Unido está en 1.6; y Grecia e Italia, en 1.3, la misma de una Alemania en la que, dentro de diez años, la mitad de los nacimientos se producirán en familias musulmanas. Algo que parecía increíble no hace muchos años, pero que ya tiene lugar en algunos países europeos, como en Holanda y Bélgica, donde la mitad de los nacimientos sucede en el seno de la comunidad islámica. En menos de dos décadas su población estará divida al 50% entre los holandeses de origen europeo y los de origen musulmán. 


No es extraño si tenemos en cuenta que la media de la UE es de 1.38 (la española es la más baja de todas, con un 1.1). En diez años, incluso en un país fuera de la UE como Rusia, vivirán 23 millones de musulmanes.

Un futuro en nuestra manos
En esa fecha, la religión practicada por una mayoría de europeos será el islam. No es ninguna exageración.
En el año 2030, y de acuerdo al ritmo de crecimiento de la población, en el conjunto de Europa residirán unos 100 millones de musulmanes (los musulmanes representarán en esa fecha el 26,5 por ciento de la población mundial). Para entonces, se prevé que Turquía tenga 90 millones de habitantes; si el país hubiera entrado en la UE en esa fecha, la suma de musulmanes en la Europa comunitaria rondaría los 200 millones (recordemos que el presidente libio Gadafi predijo que sería la entrada de Turquía el momento clave del triunfo islamista en Europa). 

No cabe, pues, negar lo complicado de la situación que, en algunos casos, es extrema.  

Motivos para la esperanza
Pero existen algunos motivos para la esperanza. 

Por un lado, parece que se atisba entre los europeos un despertar de la conciencia de que es necesaria una revitalización con urgencia, y que las fuerzas políticas y sociales que defienden el mantenimiento de la identidad europea se están organizando con eficacia e incluso obligando, en algunos países, a que los gobiernos adopten algunas de las medidas que proponen. 

Además, parece haberse detenido la deriva de Ankara hacia la Unión Europea, alejándose la posibilidad de que su gobierno sea aceptado en el seno de la UE. Por otro lado, en el interior de Europa, los musulmanes distan de conformar una frente sólido; y la evolución de Libia pudiera favorecer que se impusiera un hombre fuerte en el país, que bien pudiera ser el general Khalifa Haftar, decidido a guardar la frontera sur. 

Esos datos serían más favorables si se vieran complementados por políticas europeas que restringieran la influencia de la ideología de género, del feminismo y del aborto y, en general, de las políticas neomalthusianas; y promovieran políticas natalistas y favorables a la familia y a su solidez y estabilidad.  

Así, por ejemplo, en España se está a tiempo de revertir esta situación. Aunque existen problemas gravísimos, como nuestra baja tasa de natalidad, sin embargo la emigración islámica es relativamente escasa: dos millones de personas en todo el país (la mitad se hallan en Cataluña), de las que unas 800.000 tienen pasaporte español. 

Si bien no puede negarse que existen algunos condicionantes adversos (los marroquíes que nacen en nuestro suelo poseen nacionalidad española ya que Marruecos no les reconoce la nacionalidad de ese país), la emigración musulmana en España es aún relativamente manejable, mientras en Europa está desbordándose ya hace tiempo. 

En España bastaría la voluntad política de recobrar una tasa de natalidad que asegurase el reemplazo, para detener el proceso. El problema más difícil sería, entonces, la situación en los países de nuestro entorno, que podrían servir de puerta de entrada a una emigración musulmana masiva que se dirigiese a nuestro territorio.

Una razón más para recuperar la plena soberanía sobre nuestros destinos.  

Cataluña es una comunidad arruinada mantenida por el resto de los españoles, por Javier García Isac

Cataluña es una comunidad arruinada mantenida por el resto de los españoles, por Javier García Isac



La anti España es muy cansina. Además de mentir de forma sistemática, inventándose historias y sucesos que nunca pasaron excepto en sus enfermas mentes, aburren a las ovejas. Comprendo el hastío generalizado que todos sentimos cuando estos profesionales de la tergiversación y el victimismo ponen la maquinaria en marcha, pero no por cansinos y pesados debemos bajar o relajar la guardia.

La ignorancia es osada, el problema viene cuando el que miente no lo hace por ignorancia, lo hace por maldad. De esto último en España sabemos bastante y tenemos muchos y variados ejemplos. No dudo de que muchos de los dirigentes del separatismo catalán mientan por ignorancia. Al fin y al cabo, algunos se consideran tribu y se comportan como tal. No dan más de sí. Nos hablan de copas menstruales, de sangrado libre, se cortan el pelo con motosierra canadiense y se hacen la raya a hachazos. Pueden llegar a ser no ya divertidos, pues cuando hablan están siempre como enfadados, pero sí pintorescos. Su vestimenta es muy “poligonera” y con colores muy vivos, cosa que es de agradecer. Es mejor fijarse en su ropa que en sus caras. Un rasgo muy característico de estos sujetos es que además son muy feos. No sé muy bien el motivo, pero entre sus gentes no existen ni guapos ni guapas. Son anodinos y las sandeces que son capaces de decir uno no sabe cómo tomárselo. Primero te sorprendes, luego te das cuenta que no es que parezcan imbéciles, es que lo son. En su imbecilidad han llegado a creerse lo que la burguesía les fue contando. En el fondo son juguetes rotos, marionetas al servicio de sus mayores.

Estos últimos, los Mas, Homs, incluso los Junquera y compañía mienten a sabiendas de que lo hacen, mienten por maldad. En el mejor de los casos, sus mentiras valen para tapar sus corruptelas. Fueron cómplices, comparsas y mamporreros con el régimen del 78 hasta que este, como era de prever, se les quedó corto. Es igual que lleven robando y esquilmando Cataluña los últimos 35 años, da igual que hayan destruido su imagen de modernidad y vanguardia, que cierren quirófanos y espanten la inversión. La culpa la tiene España, que además debe seguir pagando la fiesta. En caso contrario acudimos al Tribunal Constitucional, cuyas sentencias no cumplimos para que nos ampare.

Cataluña es una comunidad arruinada mantenida por el resto de los españoles. El dinero de los catalanes se esfumó en cuestiones menores y solo sirvió para mejorar la calidad de vida de algunos miembros más ilustres y más cercanos al poder, como los responsables del Palau y los miembros del clan Pujol.

Cuando un ladrón es sorprendido “in fraganti” solo le quedan dos salidas, o asumir la pillada y llevarla con resignación y valentía o revolverse y pasar al ataque. Esta última es la opción elegida por los timadores. Una huida hacia delante. Se sienten tan impunes, tan por encima de todo, que incluso en los presupuestos generales de la región han destinado una importante partida para la celebración del referéndum de autodeterminación. Todo esto sería muy cómico si no fuera porque es real, porque está sucediendo en este momento. Entiendo que esto es pesado, entiendo que pueda llegar a cargar en exceso, pero también entiendo que no podemos dejar solos a los catalanes que a pesar del abandono del Estado, a pesar de todas las dificultades que supone ser y sentirse español hoy en día en su tierra, no están dispuestos a rendirse por más que lo hagan los demás. Solo por eso, Catalanidad es Hispanidad.

Envenenados, por Fernando Paz

Envenenados, por Fernando Paz

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Cuentan que, a fines del siglo XIX, un gobernador británico en la India se vio en un grave aprieto con ocasión del entierro de un notable de cierta localidad. Pues era costumbre que, junto a la sepultura del finado, fueran enterradas sus varias mujeres tras haber sido quemadas vivas.

Urgido por los partidarios del respeto a las exóticas costumbres orientales a que permitiese la celebración del funeral en cuya pira habrían de arder aquellas desventuradas –quién somos nosotros para imponerles nuestras normas-, titubeó antes de tomar una decisión; pues otros, escandalizados, le impelían en sentido contrario, considerando la costumbre de la cremación bárbara y contraria a la civilización.

Tras pensarlo detenidamente, el gobernador hizo llamar a los unos y los otros, a hindúes y británicos, y les comunicó lo que había resuelto:

Está bien –les dijo-. Permitiré, conforme a sus usos tradicionales, que lleven ustedes a esas mujeres a incinerar; eso sí, junto a la pira haré erigir una horca. Quien prenda fuego a una mujer será colgado. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras. 

Llevamos muchas décadas, demasiadas, haciendo como si no hubiese diferencia entre incinerar esposas inocentes y ahorcar asesinos. 

Ese es uno de los venenos que ha inoculado el progresismo ante la absoluta permisividad general: el relativismo cultural, de acuerdo al cual todas las civilizaciones son equivalentes, puesto que no varían más que en función de su adaptación ambiental en forma de evolución histórica.  

Ahora bien, si todas las civilizaciones son equivalentes… ¿por qué el relativismo cultural es un producto occidental? ¿Por qué Occidente es la única civilización que se plantea la licitud de su hegemonía planetaria? ¿No hay en eso una superioridad implícita, al menos para los partidarios del relativismo cultural? 

Plantear estas preguntas tendrá como pronta respuesta la indefectible acusación de racismo, que no es sino la demostración de la enfermedad que aqueja a nuestra civilización: la endofobia, el odio hacia lo propio. 

Pero la respuesta debe ser diáfana. Es un hecho incontestable el que la occidental es más humana, más poderosa y más desarrollada que el resto de civilizaciones. De modo que la única crítica que cabe no puede basarse más que en sus deficiencias, en un haber dejado de ser lo que debe, nunca en su naturaleza intrínseca.   

Hechizados por las palabras tótem –entre las que “tolerancia” se lleva la palma- hemos olvidado la lección que nos brindó el maestro Toynbee cuando estableció que son las religiones las que fundan las civilizaciones y que estas, en el trance de su senectud, se revuelven contra aquellas, precisamente, por haberles dado a luz. 

Para quienes prefieren los argumentos prácticos quizá bastará con recordarles que en Europa hay unos cincuenta millones de musulmanes, mientras que los europeos no se suben a una patera para alcanzar las costas de Egipto, Libia o Siria. Esa es la realidad.
En todo caso, pocos ignoran que extramuros de Occidente impera la barbarie. Que el verdadero problema reside en que hemos importado esa barbarie, una barbarie que  estamos incubando en nuestras calles.

Y que cada vez estamos más cerca de permitir las piras funerarias sin contrapartidas.